Más rincones especiales en Asturias

Dado que he visitado Asturias (sobre todo la parte oriental) varias veces, os voy a dejar una lista de lugares que podéis visitar, junto con los de los posts anteriores (12 de octubre: Puertas de Vidiago (Asturias)13 de octubre: Llanes, Poó y Celorio14 de octubre: San Vicente de la Barquera y Herrerías (Cantabria) y 15 de octubre: Peña Tú (Asturias), Cóbreces, Toñanes y Santillana del Mar (Cantabria)). Estos que os dejo (si hacéis click podéis ver su localización en el mapa) creo que merecen realmente la pena, aunque todo el norte es precioso:

  • Playa de Gulpiyuri: Una de las más curiosas de Asturias. Es una playa en el interior de los acantilados, muy pequeña y sólo tiene agua cuando la marea está alta, así que aseguraos de que la hora a la que vais es la correcta! Lo que no me gusta es que cada vez es más turística y siempre está llenísima de gente. El coche se aparca al principio del camino, poco después de dejar la autovía.

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  • Cobijeru: Para mi gusto, muchísimo mejor que Gulpiyuri y mucho menos conocida. Es también una playa interior, pero además tiene un puente de piedra creado de forma natural, y a su lado hay una abertura en el suelo que es la entrada a una cueva subterránea que acaba en el mar. El acceso es libre y en mi opinión me parece espectacular. Eso sí, necesitaréis linternas. Para llegar a esta playa hay que andar unos 10 minutos desde el pueblo mas cercano, Buelna, donde podréis dejar el coche sin problema.

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  • Cueva del Pindal: no es la típica cueva de estalactitas y estalagmitas, sino que es especial porque contiene pinturas rupestres. Es importante que llaméis para reservar (608 17 52 84) porque no está abierta siempre, tiene unos horarios concretos.
  • Cangas de Onís y su puente romano para sortear el Sella.
  • Covadonga, la imponente Santina y los Lagos (a los que no se puede subir en coche, sino pagando una excursión en autobús por 8€ más los 3€ de dejar el coche aparcado abajo).
  • Playa de la Franca, muy alargada y muy cambiante debido a las mareas.
  • Lastres, un pueblo con mucho encanto (y muchas cuestas). El restaurante El Mirador se encuentra en lo más alto del pueblo y a parte de tener una vistas geniales, se come muy bien.
  • Nacimiento del Río Purón: un paseo llano y fácil hasta el nacimiento del río.
  • Nacimiento del Río Cabra: mucho mejor excursión que al nacimiento del Purón, en mi opinión. Ruta preciosa, fácil y el nacimiento tiene mucho encanto.
  • Antena de Alevia: Desde Alevia, donde podéis aparcar el coche, comienza una ruta bastante empinada hasta la antena, en lo alto de la montaña. Hay dos caminos: el empinado y “corto” (aproximadamente 1 hora, depende de lo rápido que vayáis), o el menos empinado y largo. En cualquier caso, es recomendable subir en un día despejado porque las vistas desde la antena son de lo mejor que vais a encontrar en Asturias. Vistas 360º hacia el mar por un lado y Picos de Europa por otro. Simplemente espectacular.

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Como última recomendación, si sois de los que preferís camping, en esta zona de Asturias está mi camping favorito: el Camping La Paz. Se encuentra en dos colinas completamente verdes y justo al lado del mar, las vistas son increíbles y la zona de sólo tiendas de campaña es muy tranquila y bonita. Es como plantar la tienda en medio de la explanada de la pradera de Windows!

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15 de octubre: Peña Tú (Asturias), Cóbreces, Toñanes y Santillana del Mar (Cantabria)

Último día por tierras norteñas. Después de dejar el hotel subimos al Ídolo de Peña Tú (en Puertas de Vidiago), una caminata de sólo 1km hacia arriba que termina en una gran roca que tiene pinturas rupestres datadas del neolítico (4000-3000 a.C.). Se cree que fue una tumba de algún guerrero debido a los grabados que hay en la roca y una cavidad en la que pudo estar enterrado.

En la roca, las pinturas rupestres
La roca

Las vistas de las montañas desde allí son espectaculares y también se alcanza a ver el mar.

El paisaje que se ve desde la roca

Después de pasar de nuevo por la Quesería los Cuetos para comprar unos cuantos quesos de Vidiago (hay de vaca, oveja y cabra pasa elegir) y unas botellas de sidra (la hay normal y ecológica), aprovechamos para comer también allí (hacen unas hamburguesas de carne ecológica con pan recién horneado buenísimas), nos fuimos tranquilamente en dirección Torrelavega.

Paramos en Cóbreces, un pueblo pequeño pero con dos grandes iglesias neogóticas que chocaban bastante con el paisaje.

Una de las dos iglesias

Después continuamos hasta Toñanes, el siguiente pueblo, donde acercándonos a la costa descubrimos una pradera desde la que se veían unos acantilados impresionantes.

Los acantilados de Toñanes

Para terminar la ruta y poner rumbo a Madrid, dimos un paseo por la famosa Santillana del Mar, cuyo casco antiguo es súper auténtico y donde parece que no pasa el tiempo. No visitamos ningún lugar en concreto, simplemente caminamos por sus calles. El único pero es que es demasiado turístico, todo está orientado al turista y a parte de estar algo masificado, los precios son bastante altos, por no hablar de que no se puede aparcar si no es en zona de pago.


Y hasta aquí nuestro viaje del año al norte! Ya deseando que llegue el próximo para seguir descubriendo sus rincones.

14 de octubre: San Vicente de la Barquera y Herrerías (Cantabria)

Después del entrenamiento mañanero (en el mismo sitio que ayer), fuimos a comer a San Vicente de la Barquera, a menos de media hora en coche de donde nos alojamos. Fuimos a lo seguro, a nuestro restaurante favorito del pueblo, llamando El Barquereño, a comer nuestro plato por excelencia, un buen arroz con bogavante. El sitio lo descubrimos por casualidad: es el primer restaurante después de cruzar el puente hacia el lado del castillo. En su día, hace dos años, no nos dio muy buena espina porque era el típico restaurante con un camarero en la puerta atrayendo público y que además tenía fotos de los platos en las paredes de fuera, lo típico de un restaurante malillo, pensamos. Pero nada más lejos de la realidad. La comida está buenísima y además los precios son muy asequibles: 35€ por un arroz con bogavante para dos, con bebida y postre incluido.

Después de comer y de tomar un helado en Regma (la heladería – artesana – de Cantabria y Asturias por excelencia, tiene varias tiendas por ambas comunidades), fuimos a pasear en dirección al rompeolas, donde nunca Antea habíamos estado. Las vistas desde allí son preciosas, se ve el pueblo y la zona de la playa por un lado, y el mar abierto por otro, y además mirar las olas chocando contra las rocas es hipnotizante. 

Vistas del faro desde las rocas más altas del rompeolas (subimos escalando, no hay camino para subir)

En la segunda mitad del rompeolas hay una señal de prohibido el paso salvo a personas autorizadas, pero nadie hace caso y todo el mundo pasa. Suponemos que es porque cuando hay mal tiempo estar aquí es bastante peligroso y así el ayuntamiento se quita de responsabilidades. Así que, si venís en invierno, con lluvia o mucho viento, debéis tener mucho cuidado y quizás sea mejor no pasar.

Vista del mar abierto

Después nos fuimos con el coche montaña adentro hacia la zona de Herrerías, que está dividida en varios barrios o pueblos pequeños. Concretamente nos acercamos a Bielva, y aparcamos el coche en una explanada a unos 5km del pueblo (Km 13 de la carretera CA850), desde donde empezaba una ruta de sólo 700m pero 100 de desnivel (la ruta está marcada con pintura azul y blanca cada ciertos metros), hasta un lugar llamado Mirador de Lleno. Es una de las cimas más altas de Herrerías y desde ahí se ve desde el mar por un lado hasta los Picos de Europa por el otro. Las vistas son impresionantes, y además hoy era un día de calina que hacía que el paisaje luciese muy diferente a normalmente. Llegamos arriba justo cuando estaba poniéndose el sol, y he de decir que merece la pena subir para contemplar la puesta de sol desde allí. 

Puesta de sol desde Los Pigüezos

Las formaciones rocosas tan peculiares que hay al llegar arriba se llaman Los Pigüezos.

Ya de vuelta en el nivel del mar, fuimos a dar una vuelta por Colombres (ya en Asturias), pues nos habían hablado muy bien de este pueblo. Justo estaban celebrando un encuentro internacional de motos antiguas y estaba el lugar patas arriba. Además, llegamos a las 20:30 y no pudimos entrar al Museo de Emigración, que es lo más interesante de allí. Así que decidimos volver y dar por finalizado el día.

Casa del Museo de Emigración (desde fuera del recinto)

13 de octubre: Llanes, Poó y Celorio

El día comenzó en el gimnasio, el deber nos llama y había que cumplir. Por si acaso necesitáis uno por la zona oriental de Asturias, podéis encontrarlo en la Piscina Municipal de Llanes, bastante completo y nada masificado.

Después de entrenar, nos lo habíamos ganado: fuimos a comer a nuestro restaurante favorito de Llanes, la Sidrería As de Guía. A un precio súper asequible sirven un marisco riquísimo, buena sidra, queso de la zona y chorizo a la sidra (y alguna cosa más). El único problema es que siempre hay lista de espera, hoy fue de 1 hora, pero mientras tanto fuimos a dar un paseo por las afueras del pueblo, y llegamos a la Playa de Toró, muy característica porque está llena de rocas en el agua. Junto a ella hay un mirador con unas vistas geniales.

Playa de Toró

Después de comer cogimos el coche y visitamos varios sitios de los alrededores de Llanes:

Los Islotes de Llanes (en Poó), una zona de acantilados desde donde se pueden ver un montón de pequeñas islas junto a la costa y desde donde (como siempre) se ve un paisaje espectacular. En esta zona hay una playa pequeña pero que en verano está bastante masificada porque además hay un restaurante y un hotel justo al lado.

Vistas desde los acantilados de Poó

La Ermita de San Martín (Celorio), que realmente no es ni una ermita ni una iglesia, sino los restos de la misma. Esta casi completamente derruida pero junto al paisaje en el que está y su posición junto al acantilado, le dan un aire de lo más pintoresco. Merece la pena ir porque además, como no podía ser de otra manera, el paisaje es increíble.

Restos de la Ermita de San Martín

Para terminar el día, después de casi 20km recorridos (si bien no todos andando, los paseos que dimos no eran tan largos pero el gimnasio sumó unos cuantos km), visitamos el centro de Celorio y su playa, dividida en dos por una gran roca y muy pequeña cuando la marea está alta. 

La verdad es que es un gusto venir a estos sitios fuera de temporada alta, casi no hay gente y se respira mucha paz! Y si el tiempo acompaña, como es nuestro caso, los días son de 10.

Pequeña playa junto a la Ermita de San Martín

12 de octubre: Puertas de Vidiago (Asturias)

Llegó el puente y como no podía ser de otra forma, nos escapamos de Madrid y sus aglomeraciones, no sin antes comernos un atasco de una hora, por supuesto. El destino, Asturias.

Nuestro hotel se encuentra en Puertas de Vidiago, un pueblo muy pequeño a pocos kilómetros de Llanes. A pesar de lo pequeño que es, sólo nos bastaron 3 minutos caminando para encontrar un restaurante buenísimo (y conocidísimo dada la enorme cantidad de gente que había) llamado Casa Poli. Sirven comida típica asturiana, y hay platos grandes, pequeños, caros y baratos. Para todos los gustos. Nosotros tomamos un cachopo para compartir, suerte que lo vimos en una mesa vecina y comprobamos que era gigante! Y no nos quedamos con hambre. 

Entrada al restaurante

Como no se puede reservar mesa, había muchísima gente esperando, y no fuimos menos: Tuvimos que esperar 45 minutos, pero poco nos importó cuando dando una vuelta por el pueblo encontramos un bar-quesería (Quesería Los Cuetos) que vendía quesos artesanos de Vidiago y cervezas y sidras también artesanas. Tienen 4 tipos de queso y todos están riquísimos. Pedimos media ración de queso de oveja después de que la cocinera nos diera a probar de todos. 

Queso y cervezas en la terraza de la quesería

La cerveza que probamos se llamaba Caleya, una de las más suaves de todos los tipos que había según nos recomendaron.

Después de comer fuimos hacia el mar, y muy cerca del pueblo (1km aprox.) encontramos los llamados Bufones de Arenillas, que son orificios en la parte de arriba de los acantilados y están conectados con el mar, por lo que cuando vienen olas se escucha el ruido del aire y cuando hace peor tiempo sale agua, pudiendo llegar a alcanzar hasta los 20 metros de altura. Hay un total de 10 bufones a lo largo de toda la zona protegida, la cual ha sido considerada Monumento Natural.

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Dentro de uno de los bufones (esto no se puede hacer cuando hace mal tiempo porque es peligroso)

Después seguimos andando por el único camino que había hasta llegar a una cerca en cuya puerta ponía que era propiedad privada, pero como estaba abierta entramos y continuamos adelante ya que a final del camino estaba la desembocadura del Río Purón, cuyo nacimiento visitamos el año pasado y nos encantó. El final del camino es un lugar bastante escarpado (algo peligroso para niños) pero no hay nadie y se puede disfrutar del pisaje sin más ruido que el del mar.

Alojamiento – Hotel Pugide: un hotel sencillo pero que compensa con el buen trato de sus dueños y la comida casera riquísima que preparan. 

Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos

Ya de vuelta en casa os traigo unos pocos tips para que viajar de la forma en la que lo hice yo sea más sencilla y no tengáis dudas. Os voy a hablar desde mi experiencia, que fue con la compañía Pullmantur y en el crucero Monarch, que aloja a 2500 pasajeros y 750 trabajadores.

Sobre el Crucero:

  • En cuanto a la elección de camarotes, los hay interiores y exteriores. Los exteriores (con ventanas) son más caras que las interiores, estén en el piso que estén. En mi opinión, creo que merece totalmente la pena pagar ese plus por tener un camarote con ventana. Ya de por sí todos son pequeños (excepto, supongo, las suites de las plantas superiores) y elegir uno sin ventana es bastante agobiante, aunque depende claramente de lo que te importe no tener luz. Sí es verdad que aquí pasamos poco tiempo, porque el barco tiene muchas zonas comunes en las que entretenerse, pero si quieres tumbarte y descansar, sólo puede ser en el camarote o bien en las hamacas del exterior, y el tiempo en Noruega no invita a ello… Después toca elegir el piso. Los pisos inferiores son mas baratos, se van encareciendo a medida que suben. En este crucero había 11 plantas de camarotes (la 10 y 11 eran sólo suites). Nosotros nos alojamos en la 6, que estaba bastante bien ya que teníamos más o menos cerca casi todo.
  • En los camarotes interiores no hay lamparillas de mesa, así que si has elegido una de ellas puede serte útil una lamparita portátil.
  • Para 2 personas el camarote está bien, pero para más se queda algo justo. Si bien hay camarotes de hasta 4 personas, dos de las camas son literas algo incómodas porque están bastante pegadas al techo y además el armario es el que es y probablemente no os cabrá todo. Puede seros útil si lleváis perchas extra.
  • La cena, cuando se embarca por la tarde, se hace en dos turnos: a las 19:30 y a las 21:45. Dado que somos españoles, podemos suponer que casi todos querríamos el segundo turno, pero creo que las 19:30 no es tan mala hora teniendo en cuenta todas las actividades que hay después de cenar: teatro, conciertos, casino, coctails… Estas cenas son de carta: hay una carta fija todos los días, en la que ofrecen más o menos 5 platos de entrante, de principal y de postre, y cada día hay 3 sugerencias de cada uno que van cambiando. El menú está diseñado por el chef Paco Roncero y la verdad es que está bastante bien; como “pero” podría decir la escasa cantidad de comida.
  • A casi todas horas del día se puede comer. Hay 3 restaurantes en todo el barco y el desayuno acaba a las 11:30 en el que más tarde cierra, después a las 12:00 abre el Telepizza hasta las 19:30 y a partir de esa hora vuelve a abrir el buffet para la cena en uno de los restaurantes por si no quieres comer de carta algún día. Además, los 3 restaurantes abren a la hora de la comida de 13 a 16 y en todos es buffet libre.
  • Para entrar y salir del barco, así como para pagar cualquier cosa que quieras comprar dentro, y para abrir el camarote, tenemos una tarjeta personal. Dado que tienes que ir con ella prácticamente todo el día, es útil si llevas al viaje una cinta de llaves que se pueda colgar del cuello y una fundida de plástico para meter la tarjeta. Es una buena forma de no perderla. Todo lo que tengas que pagar en el barco se hace con la tarjeta, que lleva un número de tarjeta de crédito asignado (el que tú les digas, pero el mismo para todos los miembros de un mismo camarote)
  • Todo lo que he mencionado hasta ahora está incluido en el “Todo incluido” del barco. Lo que no está incluido son ciertas bebidas, como por ejemplo marcas de cerveza que no sean Mahou, varios coctails, el agua mineral o algunos alcoholes. Si quieres todo esto, puedes, al inicio del crucero, pagar una pulsera que incluya todo esto, o bien pagarlo cada vez que lo consumas (con la tarjeta).
  • El desembarque se hace a partir de que el barco llega al puerto, y se hace por orden. Cada pasajero tiene asignado un número del 1 al 12 y sólo cuando llaman a su numero puede bajar al piso 1 a desembarcar. De esta forma se evitan atascos. Para volver al barco, prepara la tarjeta, pues te la pedirán 3 veces antes de entrar, y mete todo en tu mochila porque te harán pasar por un detector de metales y escanearán tus pertenencias.
  • Uno de los entretenimientos estrella del barco es el teatro. Caben unas 1000 personas y cada día hay un espectáculo diferente. El que recomienda casi todo el mundo que lo ve es la noche de humor de la mano de Joan Gimeno, y la verdad es que está bastante bien. Eso sí, si quieres, no solo sentarte en un buen sitio, sino simplemente sentarte, debes ir con tiempo, mínimo 15 minutos antes.
  • Hay 3 bares en el barco: uno en la planta 5 y otro en la 7, en ambos hacen conciertos varias veces al día, y en la 7 además dan clases de baile y hacen bingos. El tercero es el 360º y se encuentra en la planta 14, la más alta, y desde ahí se puede ver todo el paisaje. Para mí es el mejor de todos, es donde siempre encuentras sitio y donde más tranquilo se está. En los otros dos, si quieres disfrutar del concierto, tienes que tener mucha suerte para encontrar algún sitio. Si eres del turno de las 21:45, no te demores mucho en la cena, si no, no encontrarás ni un asiento.
  • El wifi no esta incluido, se paga por tiempo. Si quieres puedes pagar minuto a minuto según lo vayas usando (es bastante caro) o contratar por horas. La verdad es que como nunca estamos en mar abierto salvo cuando navegamos a Rostock, casi siempre teníamos cobertura y además ahora con la eliminación del roaming en toda la Unión Europea, no nos hizo falta. Sólo contratamos el día de navegación porque hicieron una oferta de 12€/24 horas.
  • Cada noche hay una temática, y se aconseja vestirse de formas determinadas. Son similares en cada crucero, pero varían algo, así que si te apetece “seguirles el rollo”, infórmate antes de viajar para ver que ropa tienes que llevar. La gente se arregla muchísimo por las noches; más de uno aprovecha a sacar esas galas que durante el año nunca usa. Nosotros tuvimos noche de gala, noche de negro, noche tropical y noche de blanco.
  • A parte de lo que pagues por el crucero, en la cuenta al final de tu estancia te cobrarán, además de lo que hayas gastado en el barco, unos 75€/persona con motivo de propinas para el servicio. Y no puedes no pagarlo, es automático.
  • En cada puerto hay varias excursiones que puedes hacer. Mi consejo es que nunca las contrates con Pullmantur (o con la compañía con la que viajes) ya que inflan el precio, siendo la mayoría de las veces más del doble de caro que lo que te cuesta con otra empresa. Además, la media de edad de los pasajeros es, digamos, elevada, y la mayoría de las excursiones que ofrecen son de moverse poco: mucho bus y poco caminar.
  • Si eres de los que no te gusta el jaleo, el estar con mucha gente o las aglomeraciones, pienso que ir de crucero no es tu plan. Tanto en el barco como en cada excursión fuera vas a estar siempre con mucha gente alrededor, con todo lo que ello conlleva: colas interminables, atascos para caminar por senderos (como por ejemplo el de Preikestolen o las escaleras de Alesund).

 

Sobre Noruega:

  • Sea la época que sea, lo normal es que llueva, los días soleados son bastante raros allí aunque sea verano. Llevad abrigo y chubasquero, y también pares extras de zapatillas.
  • La moneda es la corona noruega. 1€ son aproximadamente 9,30 coronas, y ni que decir tiene que la vida allí es cara no, carísima. Si podéis apañar las excursiones para poder pasar por el barco a comer (no siempre es posible) os ahorraréis unos cuantos euros.
  • Viajando en crucero es inevitable coincidir en las excursiones con toneladas de gente. La manera de evitar un poco estas aglomeraciones es intentando llegar el primero a los sitios (ya sea para la compra de tickets o para empezar a caminar por algún sendero, por ejemplo). Si el guía te lleva a un sitio y te dice en qué orden tienes que ver las cosas, también puedes hacerlo al revés para así no coincidir con los demás.
  • La comida más típica de Noruega podríamos decir que es el salmón, pero también podéis probar el caviar, las fresas (por curioso que parezca) o la trucha.
  • La mayoría de los lugares que visitamos con el crucero viven gracias a él y todos los que vienen en verano. Son pueblos pequeños que han crecido por el turismo y sólo en verano reciben gente, pues en invierno no hay este tipo de cruceros.

 

Estos son los pocos consejos que os puedo dar. Al ser un viaje tan organizado, realmente todo eran facilidades y no hay mucho que pudiese mejorar a la hora de la comodidad. Espero que os haya sido útil.

 

9 de septiembre: Rostock (Alemania)

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

No busquéis el post de ayer, porque no lo hay… Estuvimos el día entero en navegación, en total 519 millas náuticas!

Atracamos a las 8 de la mañana en el puerto de Rostock. Es un puerto industrial y está alejado de la ciudad, y la ciudad en sí no es nada turística (este es el segundo año que llegan cruceros aquí) y realmente creemos que Pullmantur en este caso tiene un acuerdo con el pueblo, si no, no tiene sentido venir aquí en lugar de alguna otra ciudad de Noruega, haciendo que además perdamos un día de excursiones.

La ciudad está a unos 20 minutos en coche del puerto, y hay varias formas de ir: teníamos opción de coger un transfer de Pullmantur que costaba 15€ por persona ida y vuelta (la vuelta porque el transfer gratis hacia el aeropuerto salía desde el puerto). También se puede ir en tren, ya que hay una estación al lado del puerto, pero nosotros elegimos la opción de taxi: por 30-35€ nos llevaron al centro de Rostock, y además cogimos uno de 8 plazas y lo compartimos con otra familia del barco que también iba.  Evitad coger los taxis que os digan un precio cerrado desde el principio, y mucho menos si es más alto de estos 35€. Nos llamó la atención que no había taxis cuando atracamos, me da que este lugar no está todavía acostumbrado a la presencia de cruceros. Había una cola de mas de 30 personas esperando taxis, y éstos llegaban de uno en uno cada pocos minutos. Eso pasa en España y tienes 50 taxis esperando en la puerta!

Ya en Rostock decidimos simplemente caminar por el centro a ver qué encontramos, y para nuestra sorpresa, en la iglesia de Santa María encontramos que tienen el reloj astronómico medieval más antiguo del mundo. Es bastante impresionante, como veréis ahora en la foto. Fue construido en 1472 y estuvo funcionando 500 años seguidos hasta que una piedra del techo de la iglesia le cayó encima y hubo que repararlo. Tardaron 40 años, y desde entonces ha estado funcionando sin parar. No logramos entender del todo cómo funcionaba, ya que observamos que los meses sólo tienen 19 días, pero curiosamente sí marcaba la fecha de hoy, pero del año 1985. Había una guía explicándolo a un grupo en alemán, y además era bastante borde y no nos dirigió ni una palabra en inglés cuando nos dirijimos a ella.

Otra curiosidad es que en la placa de los años sólo caben unos 140, así que hay que ir cambiándola conforme pasa el tiempo, y la que hay colocada ahora acaba justo este año! Ya tienen preparada la siguiente, que va de 2018 hasta 2150.

Después estuvimos paseando por la calle principal de la ciudad, Kröpeliner St., formada por casitas típicas de madera de colores, y llena de tiendas de todo tipo: es donde vienen los lugareños a comprar. Al final de la calle se encuentra la torre Kröpeliner, a la que se puede subir por 3€ y ver la ciudad desde arriba. Nosotros no subimos; preferimos hacerlo en la iglesia Petrikirche, más alejada del centro y más alta que esta torre. Se encuentra en un barrio residencial que a pesar de encontrarse a pocos minutos del centro, estaba completamente desierto.

De camino a esta iglesia pasamos por otra, llamada Nikolaikirche, que, para nuestra sorpresa, no era ya una iglesia, sino que había sido reformada por dentro y ahora eran viviendas!

Después de patearnos todo el centro bajo la lluvia y de probar la cerveza Rostocker, creada en Rostock como su propio nombre indica, nos fuimos en taxi al aeropuerto.

Fuimos en taxi por pura comodidad, pero realmente deberíamos haber buscado alguna forma de ir en transporte público, que seguro que la hay, y así nos habríamos ahorrado los 65€ que nos costó llegar hasta allí…

El aeropuerto de Rostock tiene vida gracias a los cruceros. Es un aeropuerto originalmente militar (de hecho aun tiene hangares camuflados bajo colinas de tierra y vegetación) y es muy muy pequeño. A pesar de que desde hace un año reciben vuelos charter de los cruceros, siguen sin adaptarlo a ello: sólo hay una cafetería minúscula en la que se acabó el pan al poco rato de llegar los pasajeros, y una también pequeña tienda de souvenirs. En resumen, si tenéis que comer, no lo dejéis para el aeropuerto, porque os vais a quedar con hambre.

Y hasta aquí nuestro viaje en crucero a los fiordos noruegos… Se acabaron las vacaciones, vuelta a la realidad!

7 de septiembre: Stavanger

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

Ha llegado nuestro último día en Noruega, ya que mañana no saldremos del barco en todo el día porque estaremos rumbo a Rostock (Alemania) donde atracaremos el sábado por la mañana.

El barco atracó a las 8 de la mañana, y nosotros estábamos preparados para salir a esa hora porque la excursión de hoy era larga: la subida al famoso púlpito (Preikestolen). Para llegar al inicio del sendero hay que, por supuesto, salir de la ciudad, conducir hasta un ferry que lleva a Tou, y después otra vez en coche o autobús hasta el parking de Preikestolen.

Nosotros, para quitarnos de líos y no perder tiempo, teníamos contratado el viaje con Shore2Shore otra vez, y a pesar de que mucha gente que ha leído mi anterior entrada sobre nuestra mala experiencia con ellos en Geiranger, esta vez volvió a haber problemas. Si bien los problemas no nos afectaron a nosotros, quiero contarlo porque para algunos puede ser de utilidad: Había un matrimonio con un bebé de unos 6 meses. Estaban preparados para subir con el niño a la espalda. Subieron al bus en Stavanger y ya llegando a Preikestolen les dijo la guía que con un bebé no era recomendable subir. Más allá de no ser recomendable, lo que sucedió al final fue que la compañía Shore2Shore no les dejó subir, ya que NO se podía subir con bebés (yo durante el camino vi a uno). Desconozco los detalles de la conversación que mantuvieron pero sé que el matrimonio reservó y pagó la excursión por internet con antelación, y en ella aparecía claramente “2 adultos y 1 BEBÉ”, por no hablar de que, si realmente no les iban a dejar subir, se lo podrían haber dicho en la ciudad en lugar de hacerles ir hasta Preikestolen para luego tenerles 4 horas en el parking esperando a que el resto de gente subiese y bajase…

Y dicho esto, os cuento cómo fue la excursión: el trayecto en sí no es un sendero llano y no es fácil, pero teniendo en cuenta esto, no consideró que sea un recorrido difícil. La mayoría de él está formado por rocas que hacen las veces de escalones, y hay varios tramos bastante empinados. La distancia hasta la cima es de 4km y lo que no me gustó nada fue la aglomeración de personas, pero está claro que viniendo con un crucero de 2500 personas no puedo esperar otra cosa. Lo que si aconsejo es que si viajáis por vuestra cuenta, intentéis enteraros de cuándo hay cruceros en Stavanger y evitar a toda costa esos días. La verdad es que la subida, como en su mayor parte el camino es estrecho, parecía la cola del supermercado. Cientos de personas que le quitaban encanto al asunto, pero que al llegar arriba y ver lo espectacular que era el paisaje, mereció totalmente la pena. Si no podéis enteraros de cuándo hay cruceros (imagino que no será fácil), intentad subir temprano, antes de las 10 de la mañana, ya que nosotros atracamos a las 8 y hasta las 10:30 no empezamos a subir. Por otro lado, si decidís subir más tarde, sobre la 1 o las 2, encontraréis a todo el mundo bajando y será imposible caminar fluidamente.



En cuanto al tiempo que se tarda en subir, nosotros tardamos 1h10 caminando rápido en la medida de lo posible y adelantando gente siempre que el camino nos lo permitía.


Las vistas arriba son sencillamente impresionantes, y el púlpito es asombroso. Hoy el día estaba nublado y las nubes quedaron debajo de nosotros, dando un toque genial al paisaje.

La bajada fue lentísima, tardamos media hora más que en subir, porque ya no teníamos prisa en llegar de los primeros para hacer la foto con poca gente, y porque con la gente que subía no podíamos sortear a casi nadie.

Ya de vuelta en Stavanger, como nos sobraba tiempo antes de que el barco zarpase, estuvimos paseando por las calles del centro de la ciudad. No fuimos a ningún lugar en concreto, ya que todo eran calles de adoquines y casas de madera pintadas de colores típicas de la zona.

6 de septiembre: Haugesund

(Ver también Lo que necesitas saber si vas a hacer un Crucero por los Fiordos Noruegos)

Y llegamos a otra ciudad de Noruega, nuestra penúltima parada antes de volver a España.

Teníamos 6 horas aquí, y dado que en la ciudad no hay mucho que ver, contratamos una excursión en autobús (con la empresa española Fiordos Noruega – muy recomendable) que nos llevó a Langfoss, una de las cascadas más altas del país con más de 600m de altura, y una de las más bonitas del mundo según la CNN. Y la verdad es que sí que es bastante impresionante.


El único inconveniente es que está a 1h30 de Haugesund, y junto a la cascada no hay nada más que ver salvo montañas y el fiordo, por lo que el viaje duró mucho más que lo que estuvimos en tierra.

Para completar la excursión, nos llevaron a ver el Ayuntamiento, donde pudimos entrar a ver la sala de juntas, y después visitamos un obelisco construido en 1872 que conmemora la unificación de Noruega 1000 años antes (en el año 933) gracias a Harald Haarfacre, quien fuera rey de una de las regiones de Noruega, pero quería serlo de toda Noruega y por ello luchó para unificarla.

Cada uno de las columnas de abajo (son 27) representa las regiones que fueron unificadas en un único país

Esta excursión es ofrecida por bastantes compañías, pero nosotros no hicimos la que sería la completa por falta de tiempo del barco en el puerto. Por lo visto se hace una parada en una granja de un particular desde donde se puede ver la cascada de lejos y el paisaje es bastante impresionante, y además te dan de comer. Pero no os puedo dar más detalles de esto porque no tuve el placer de hacerlo.

Si vais por vuestra cuenta, sin un bus que os diga cuánto tiempo tenéis en la cascada, podéis hacer una ruta de senderismo que sale justo al lado y que tiene unos 3km de recorrido por los alrededores de la misma, y por lo que vimos en el mapa, parece que llegas a una parte en la que se puede disfrutar de la cascada desde arriba. Creo que también merece la pena, ya que el trayecto desde Haugesund es demasiado largo para sólo estar viendo únicamente la cascada.